Los problemas más comunes de los padres primerizos después de tener un bebé y cómo afrontarlos.

La intimidad es probablemente el problema número uno al que se enfrentan los padres primerizos después de tener un bebé. Porque os va a necesitar en cada momento del día y los padres no están realmente igual de preparados con su primer hijo como lo están cuando tienen más. El dinero también tiene su protagonismo, aumentan los gastos considerablemente y algunas parejas pueden sentirse atrapadas por la cuenta corriente si no tienen un fondo de emergencia guardado. Lo que podría aportar un poco más de tensión. Algunas parejas donde ambos trabajan, sienten que deben unirse para el cuidado del bebé. A veces, esto no funciona tan bien si uno de los cónyuges trabaja más horas que el otro. Cuando un de los dos se queda en casa y el otro regresa del trabajo, sienten que cada uno necesita su espacio; el cónyuge que trabaja llega cansado de su larga jornada laboral, por lo que la tensión pueden aumentar después de que las parejas tengan un hijo.

El hecho es que ambos están muy cansados los primeros meses después de la llegada de un niño. Tienen que levantarse con bastante frecuencia hasta que su hijo tenga normalice su horario y dependiendo del niño, esto podría llevar un tiempo. Los bebés que al nacer pesan más de 4 kilos, tienden a dormir más tiempo porque tienen más grasa corporal para aguantar sus largos períodos de sueño. A esto hay que sumarle los dichosos cólicos que le harán estar despierto toda la noche y los padres lo intentan todo, pero a veces parece que nada funciona. Lo que es muy agotador para los padres que ya se han incorporado al trabajo y se despiertan constantemente con un bebé que no para de llorar.
Si ambos se desmoronan y crece su ansiedad, habría que buscar un miembro de la familia. Pedirle ayuda para que ambos puedan descansar un poco. A veces es bueno poder salir por un tiempo juntos y hablar sobre vuestras frustraciones. Si te sientes lo suficientemente cómodo como para que la abuela y el abuelo se queden con tu hijo toda la noche, entonces quédate en casa y recupera ese descanso tan necesario. Un poco de intimidad de nuevo no os vendría mal, podrías haber sentido que ha comenzado a disminuir considerablemente desde el nacimiento de tu hijo. Planea algunas salidas con regularidad porque todos los matrimonios y relaciones requieren bastante trabajo. Tienes que recordarlo antes de que puedas ver tus deportes favoritos o ir al gimnasio cuando quieras. Ahora las cosas han cambiado. Nada de esto es imposible, pero solo tienes que planificarlo de manera diferente.
Muchos gimnasios tienen guarderías, por lo que generalmente puedes llevar a tu hijo cuando tienen alrededor de 6 semanas. Tu pareja y tu podéis planear un tiempo para hacer ejercicio juntos, siempre que tu médico te de el visto bueno. Organiza una agradable caminata juntos después del trabajo y lleva a tu hijo, no hay nada mejor que el aire fresco para tu bebé. Dormirá mucho mejor si recibe un poco de aire fresco a diario. También puedes quedar con madres que tienen niños pequeños y no te sentirás abrumada por estar en casa todo el día. Esto es difícil para las nuevas madres porque sus hormonas están cambiando tan rápidamente y pasan por muchas emociones. A veces, tu cónyuge se lleva la peor parte de estas emociones por las que estás pasando.
Debes saber que hay clases para padres primerizos donde puedes apuntarte, conocer a otros padres y ver si se están enfrentando a las mismas dificultades que tú. Un bebé es una gran responsabilidad, y los recién nacidos son muy impredecibles. Todo lo que hacen es llorar, comer y dormir, y realmente no forman su personalidad hasta que llegue el día en que os regalan esa fabulosa sonrisa que iluminará tu mundo y hará que todo vuelva a estar bien. Se necesita trabajo en equipo para mantener una buena relación de pareja, amor y comprensión.  Esto es lo que planeasteis juntos, una familia y esto es por lo que debéis trabajar, el amor y la unión de un niño con el de sus padres. No olvides, muchos de tus familiares y amigos están encantados cuando les llevabas a tu hijo, así que no tengas miedo en aceptar su oferta de ayuda de ninguno de ellos. Si encontráis que necesitáis apoyo para la madre unas pocas horas a la semana, por supuesto, contratad a alguien. Así estaréis al tanto de vuestro trabajo y vuestra relación de pareja.
Si crees que prefieres contratar a una señora de la limpieza que os ayude con la ropa y otras tareas en las que os estáis quedando atrás, contratad a una asistenta. Lo importante es que ambos estáis aprendiendo a entenderos como pareja. Hay muchas cosas divertidas que podéis hacer con vuestro hijo en pareja y solo vosotros. Busca en Internet y encuentra algunas cosas divertidas que pueden hacer las familias jóvenes. Coge tu cámara y toma un montón de fotos, para que siempre tengas recuerdos maravillosos de tu hijo y vuestra familia. Sal a caminar y compra un helado o una bicicleta con un carrito para la parte trasera. Levantar esas endorfinas es una buena manera de aliviar la depresión. Sientes que has logrado algo y creaste una rutina.
Las rutinas son muy importantes en la vida de una familia para que sepan lo que se espera. Lo importante es mantenerse ocupado y seguir aprendiendo. Lee un libro si te apetece relajarte, navega por la red y prepara algo emocionante para la cena. Animaros a ir juntos al supermercado. Los padres necesitan ganar confianza en sí mismos con esta nueva hazaña de tener un recién nacido y una vez que hayan superado el desafío, sentirán un fuerte vínculo. El amor y la alegría son siempre importantes en una familia.